Por muchos años el adecuado manejo del Recurso Humano, ha sido un tema generador de controversia no sólo entre los entendidos del tema, si no también entre aquellas personas que de una u otra manera se ven afectados positiva o negativamente por personas pertenecientes a esa área.
En gran parte esa controversia es debido a la individualidad característica de cada persona identificada por los distintos rasgos que diferencian a unos de otros, no permitiendo resolver problemas o situaciones críticas de la misma manera.
Es esa individualidad lo que ha llevado a la Gestión del Recurso Humano a estudiar varios fenómenos que le permitan ampliar sus horizontes para hacer una mejor labor.
Dentro de estos fenómenos de estudio uno de los que mayor importancia ha tomado es el que se conoce con el nombre de resiliencia, el origen de este término proviene del latín resilio que significa volver atrás, al principio este vocablo fue utilizado por físicos, ingenieros y arquitectos para referirse a la cualidad de no alterarse o volver a su estado natural sin dejar rastros del impacto al que fueron sometidos.
Según Miguel Artehortua (2002) en la actualidad y desde hace algún tiempo a este concepto se le a dado una definición o aplicabilidad distinta a la ya mencionada. Entre esas definiciones se puede hacer mención a la usada en ecología, área en la que se define resiliencia como la capacidad que tiene un ecosistema de recuperarse y volver a su estado característico u original; igualmente las ciencias pedagógicas y sociales le han dado su propia definición, la cual es aplicada a las comunidades, ellos afirman que una comunidad es resiliente cuando tienen la capacidad de enfrentar sus problemas y seguir con su vida de manera optimista.
Rutter (1992), define la resiliencia como un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan tener una vida sana, viviendo un medio insano.
Estos procesos tendrían lugar a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del individuo y su ambiente familiar, social y cultural.
Para los psicólogos un individuo resiliente es aquel capaz de convertir o transformar aquellas experiencias negativas en positivas, logrando sobreponerse al caos vivido, creando para si un futuro brillante.
Una persona con un alto coeficiente de resiliencia puede sobreponerse al haber vivido en entornos negativos en los cuales pudo convivir con un padre o una madre alcohólicos o el haber sufrido abusos cuando era niño. Es importante mencionar que estudios publicados por la Revista Psicoanálisis (2007) demuestran que estos niños aunque quizás no han contado con un padre o una madre que los guíen sí han tenido un modelo a seguir con el cual han desarrollado una relación muy estrecha, siendo esto una influencia positiva.
En el ámbito organizacional, algunos autores han estudiado la resilencia desde distintos puntos de vista, Edgar Shein, citado por Miguel Artehortea(2007) hace mención a la supervivencia organizacional a través de este fenómeno basándose en los niveles de adaptabilidad de los individuos o de los grupos existentes en la organización, para Warren Benis, citado por el mismo autor este término está relacionado con los ingredientes básicos del liderazgo, algunos de estos ingredientes son la pasión, la integridad, la curiosidad y la osadía.
Según Cristina Miloni (2000) Cuando se enfoca más este termino hacia el área de Recursos Humanos, se dice que un individuo es resiliente cuando es capaz de afrontar los conflictos que pueden originarse dentro de la organización, tomando lo negativo que pudo haber ocurrido para aprender y fortalecerse más como persona.
Esta nueva aplicabilidad ha dado origen a la creación de una vertiente que busca estudiar al ser humano y a los procesos en los que éste se ve inmerso. Resiliencia significa hoy en día: “habilidad para surgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva” Este proceso afecta de manera positiva por la cercanía emocional que un individuo tenga con otra persona adoptándola como un modelo para sí mismo.
Los individuos con un alto índice de resiliencia no solo poseen un modelo a seguir, si no también una serie de factores denominados protectores, estos son considerados influencias que modifican, mejoran y alteran las respuesta de una persona frente al peligro (Rutter, 1985).
Para Wolin y Wolin (1993) algunas de las características predominantes que deben tener los individuos resilientes son:
Ø Autoestima consistente: Primordial factor resultante de los cuidados afectivos consecuentes hacia el niño o adolescente por un adulto significativo, es decir, por un modelo.
Ø Introspección: Arte de preguntarse así mismo y darse una respuesta honesta.
Ø Independencia: Es saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas, la capacidad de mantener distancia emocional y la física sin caer en el aislamiento.
Ø Capacidad de relacionarse: habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas.
Ø Iniciativa: gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.
Ø Humor: Encontrar lo cómico de la propia tragedia.
Ø Creatividad: Es la capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos.
Ø Moralidad: Capacidad de extender a los demás el deseo de bienestar personal y el comprometerse con sus valores.
Ø Pensamiento crítico: Proviene de la combinación de todos los factores mencionados anteriormente y permite analizar las causas y las consecuencias de la situación crítica que se vive.
Además del manejo efectivo de estos factores, también es importante conocer que una de las claves de éxito necesarias para considerar a una persona resiliente en mayor grado, es tener personas apoyándolo en la superación de dicha situación crítica, los cuales deben hacerlo desde una perspectiva positiva, no recalcando lo negativo, si no reforzándole a aquellas cosas positivas observadas durante el proceso, reforzar las cosas negativas solo conseguirán sumergir al individuo más en el problema sin poder ver alguna solución posible.
Eduardo Galeano (2007) expone que en el ámbito organizacional, la resiliencia cada día más está tomando un lugar preponderante al momento de seleccionar o evaluar capital humano, se afirma que entre más alto sea el coeficiente de resiliencia más posiciones de alta responsabilidad y desempeño podrá ocupar, en el mismo orden de ideas al momento de seleccionar a una persona para ocupar un cargo sería bueno tomar en consideración su índice de resiliencia.
La resiliencia es un factor que puede definir de manera trascendental la vida de un individuo, ésta se encuentra permanentemente ligada a procesos sociales que le permiten poseer una vida sana a pesar de haber vivido en un ambiente insano, esto último haciendo referencia a lo dicho por Rutter, el factor resiliencia en los individuos cada día toma un papel más preponderante, no solo a nivel del estudio del ser humano como tal, si no también en el área organizacional; un individuo altamente resiliente puede llegar a desarrollarse de manera exitosa dentro de las organizaciones, eso debido a las características cultivadas por el mismo para poder continuar a pesar de la adversidad.
Adicionalmente, si se desea estar a la vanguardia en el estudio de herramientas facilitadoras de una adecuada gestión del recurso humano no se puede pasar por alto este concepto y todo lo que el mismo abarca, el mismo nos permite ver a los individuos como seres humanos que sienten y padecen pero también como guerreros capaces de salir triunfadores de las batallas que día a día les presenta la vida.
Excelente actividad, pude poner en práctica mi liderazgo y sentir que todos en algún momento de nuestra vida somos líderes ...
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