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Articulos

2009-06-11 16:58:07

Desarrollando Habilidades Conversacionales

Por Lino García Cardiell

 

Las palabras básicas no afirman algo que podría existir fuera de ellas; al ser pronunciadas, establecen una manera de existir.
Martin Buber
 
La visión tradicional de la comunicación humana afirma que las personas sostienen relaciones interpersonales y que dentro de ellas existen conversaciones.
Este modo de ver las cosas, separa la importancia que tiene la relación en sí misma del aspecto conversacional como si fueran dos elementos muy independientes entre sí. No lo son, la interdependencia es definitiva.
 
Esta visión da pie al descuido y en muchas ocasiones al abuso en las relaciones humanas porque no se pueden separar dos aspectos que en su esencia misma son inseparables, es decir, la calidad de cualquier relación humana se fundamenta inequívocamente por la calidad de las conversaciones que mantengan sus integrantes.
 
Por ejemplo, el padre que golpea y gritonea al hijo muchas veces lo hace bajo la “justificación” que ese modo de conversar no afecta la relación de cariño que se tienen ambos.
O bien, el gerente que abusa de su autoridad lo hace, a veces, bajo la interpretación que “igual los quiero y los cuido”.
El profesor que denigra públicamente a su alumno y le dice…”lo hago por ti, muchacho”
 
En fin, lo que nos interesa mostrar es el hecho de que separando la relación de las conversaciones se abre la posibilidad de no tomar en cuenta el cuidado y el respeto por las conversaciones que llevamos a cabo en los diferentes ámbitos de nuestra vida.
 
El respeto mismo de la relación humana se constituye en conversaciones en donde las personas sientan asegurada su autonomía y legitimidad frente al otro, la franqueza se constituye en conversaciones donde es posible decir lo que pensamos sin temor a ver lesionada nuestra dignidad.
 
La participación en las empresas se hace presente en las reuniones donde todos pueden opinar y participar en la toma de decisiones, la innovación surge en el momento que tenemos conversaciones creativas, originales, libres.
 
Desde luego que lo anterior no implica que las buenas relaciones son aquellas donde hay ausencia de conflictos. Por el contrario, una buena relación humana es aquella en donde es posible el desacuerdo y la diferencia en entornos conversacionales que aseguran el respeto y la empatía por el otro.
 
Si el lenguaje es la base sobre la que se construye la vida humana, sobre la que construimos nuestras interacciones humanas y hasta nuestro concepto del ser, entonces volvernos competentes en el uso del lenguaje nos aportará más satisfacción, alegría y equilibrio en nuestra vida.
 
Cuando las personas cobran conciencia de su comportamiento en el terreno lingüístico, alcanzan una mayor eficacia, mayor satisfacción y mejor humor.
 
Por tal motivo, para aumentar la calidad de una conversación, es útil distinguir 3 etapas secuenciales: preparación, ejecución y reflexión, donde la reflexión se convierte en la fase de preparación de la secuencia siguiente.
  
1.                 Preparación:
 
Antes de iniciar la conversación, conviene preparar el contexto. Crear las circunstancias externas (tiempo, lugar, participantes, información previa, etc.) e internas (objetivos claros, serenidad, toma de conciencia) adecuadas.
 
Estos preparativos no son estrategias para “vencer” o “convencer” a su interlocutor; el propósito de la conversación no es ganar, sino ser efectivo en los tres niveles fundamentales: en la tarea, en la relación con el interlocutor y en los valores personales.
 
Algunas preguntas que pueden ayudar a preparar una conversación de alta calidad:
 
o        ¿Qué hace importante a esta conversación?
o        ¿Cuál es la preocupación o el interés que me impulsa a tener esta conversación?
o        ¿Podemos enfocar el tema de inmediato, o necesitamos primero solucionar otros asuntos pendientes?
o        ¿Cuál es el estado emocional entre mi interlocutor y yo?
o        ¿Cuáles serían las circunstancias más adecuadas para tener esta conversación (cuándo, dónde, cuánto tiempo, en qué forma, personalmente, por teléfono, e-mail, etc.)?
  
2.                     Ejecución:
 
Durante la interacción, la prioridad es mantenerse consciente. La dificultad más grande es “acordarse” de usar en forma correcta las herramientas conversacionales en medio de la acción.
En el calor de la discusión es fácil ser presa de los impulsos emocionales y “poner la lengua en movimiento antes que el cerebro en funcionamiento”.
 
Por eso es necesario adquirir una disciplina fundamental, una práctica que precede al uso de cualquier herramienta: la respiración consciente.
 
Cuando uno siente aumentar la presión de la conversación, en vez de sucumbir a ella, se puede hacer una respiración profunda. En el espacio de tiempo necesario para inhalar y exhalar (aproximadamente 10 segundos) la mente puede realizar millones de operaciones.
 
La respiración consciente permite la aceptación de emociones y pensamientos, el análisis crítico de su validez y el diseño de su expresión efectiva y honorable.
Al respirar de esta manera nos preparamos corporal, emocional y mentalmente para usar las herramientas conversacionales adecuadas.
 
La conciencia, es decir “el darnos cuenta” corta el círculo vicioso de la agresión y la reacción, para abrir una perspectiva más plural, más efectiva y más cordial.
  
Las herramientas conversacionales requieren de una práctica sostenida y diligente. La incorporación psico-física de estas habilidades tiene un componente cognitivo (leer estas páginas, por ejemplo) pero para hacerlas automáticas es necesario ejercitarlas en forma recurrente.
 
El momento crítico de la conversación es aquel en el que uno se da cuenta del contenido de sus conversaciones privadas, que son aquellas que uno tiene consigo mismo.
Entonces se presentan tres posibilidades: reprimir los pensamientos y sentimientos, manifestarlos impulsivamente, o procesarlos conscientemente. Quien opera con el “piloto automático”, generalmente cae en alguna de las dos primeras rutinas
 
Quien ha desarrollado la habilidad de respirar-reflexionar en la acción, puede elegir la tercera. Puede reflexionar preguntándose…
 
o   ¿Qué estoy buscando, tener razón o ser efectivo?...
o  ¿Me interesa más ganar o cooperar en la búsqueda de soluciones?...
o  ¿Qué acciones son más congruentes con mis valores en estas circunstancias?
 
 3.                    Reflexión:
 
Cuando la conversación terminó, uno puede revisarla buscando oportunidades de aprendizaje y mejoramiento. Preguntas que ayudan a reflexionar son:
 
o        ¿Qué podría haber dicho distinto?...
o        ¿Qué podría hacer ahora para corregir lo que pasó?...
o        ...¿Qué puedo aprender de esta situación que me sirva para mejorar mis
futuras interacciones?
 
La reflexión es también el primer paso para la preparación de futuras conversaciones. Las oportunidades de mejora y aprendizaje descubiertas se convierten en el disparador de las próximas acciones e interacciones.
 
Por ejemplo, al darse cuenta que uno ha quedado insatisfecho por no haber manifestado su verdadera opinión, puede investigar qué lo detuvo y cómo podría expresar la esencia de su verdad en forma asertiva.
Después, tal vez con la ayuda de un coach, podría practicar la nueva conversación y, si resulta adecuado, solicitar al interlocutor otra reunión para volver sobre el tema.
 
Finalmente en ocasiones el problema no está en el texto de la conversación sino en su contexto. Por ejemplo, un clima de resentimiento puede marcar las interacciones de los participantes haciéndolas improductivas aun cuando usen las palabras correctas.
 
Un principio conversacional básico es que aunque una conversación sea adecuada, si ocurre en el contexto inapropiado, resulta una conversación poco útil.
Cualquiera que haya intentado razonar con alguien enojado puede atestiguar lo que eso significa. Igualmente nos frustramos cuando tratamos de resolver un problema difícil en un pasillo o en un ascensor.
 
La importancia y utilidad que están teniendo cada vez más las conversaciones en nuestro día con día, los conflictos interminables en los equipos de trabajo en las empresas, o la mala comunicación de los gerentes y supervisores hacia sus colaboradores, o el vacio conversacional en la cotidianidad de las parejas o de las familias, por mencionar tan solo algunos campos, hace la exigencia impostergable de volvernos diestros y competentes con esta herramienta que disponemos los humanos para generar resultados con los demás y a través de los demás.
 
Lino García Cardiell
Coach Empresarial
Facilitador Líder de Kriterion

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Gracias por abrirme los brazos para un nuevo camino y para una nueva meta....
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