
Empowerment en la Gestión Gerencial
Por: Sr. Edgar Eslava
Consultor y Expositor Empresarial
¿Se imagina usted
cuántos problemas podrían superarse en las organizaciones, simplemente asumiendo
un cambio de los viejos paradigmas tradicionales, y actuando de un modo
diferente frente a sus colaboradores? En efecto requerimos hacer una reflexión
fundamentalmente óntica, si realmente deseamos acceder a lograr mejores
resultados en el trabajo.
El empowerment es una estrategia gerencial que nos ayudará a enfrentar estos
retos y desafíos en la dirección y administración moderna en especial de nuestro
principal activo “el capital humano”.
Derrumbar los
viejos modelos metacéntricos de las empresas tradicionales
La capacitación y la educación son los factores claves
El empowerment, significa empoderamiento, facultación y dar poder a la gente
para decidir y actuar con responsabilidad y compromiso, en los momentos actuales
constituye una herramienta gerencial fundamental para romper los viejos modelos
mentales de liderazgo metacéntrico y autoritario que está orientado a dirigir y
controlar a la gente. Es además una estrategia para transformar las
organizaciones tradicionales, se fundamenta principalmente en un proceso
educativo a nuestros colaboradores, es decir transmitir una nueva cultura
inspirada en transmitir de valores y conductas para realizar con libertad,
iniciativa y autonomía los roles en el trabajo, en la que pongan en juego su
ingenio, iniciativa y creatividad.
El empowerment se orienta en otorgar a los trabajadores un mayor poder en
fortalecer las condiciones y acciones necesarias para que el desempeño laboral y
actuación personal de cada uno de los trabajadores y por ende de la empresa.
Implica también una nueva filosofía de trabajo en donde las estructuras
piramidales se derrumben para dar paso a una organización más plana en donde la
confianza es uno de los pilares fundamentales, el empowerment no constituye una
simple delegación de tareas y responsabilidades, si no aprender a aprender a
guiar a la gente a convertirse en “gerentes” de su puesto.
El Empowerment significa confianza, valoración y respeto por la gente
La premisa esencial se fundamenta en que todos somos responsables ante la
organización de nuestro trabajo, optimizar espacios en las que la gente acceda
hacia su desarrollo personal y la autonomía psicológica para crear e innovar y
mejorar su trabajo. Debemos entonces ser consecuentes en brindarles confianza,
valoración, respeto y aprender a “convivir” con ellos, creando un clima en la
que los sentimientos humanos sean importantes, ser comprensivos en atender sus
expectativas y problemas.
Entendiendo la filosofía del empowerment, el gerente comprenderá que la
responsabilidad en el trabajo es de todos los integrantes de la organización,
los sentimientos de la gente requieren especial atención, el reconocimiento
constituye una fuente vital, descentralizar el poder y autoridad es necesario,
fomentar el compromiso, crear un clima de innovación, libertad de ideas y
emociones, desterrar el clima rígido perseguidor que en algunas ocasiones puede
convertirse en una “cacería de brujas” injustificado fomentando el temor, no es
válida la imposición de ideas, deponendo el poder por el logro de objetivos.
Cuando el gerente aplica el empowerment puede disponer de mayor tiempo para
otras tareas de dirección tales como evaluar y afinar misión de la empresa, la
visión para el negocio, evaluar a la competencia (benchmarking), estar atento a
los cambios del entorno para responder rápidamente a las nuevas necesidades y
expectativas a clientes cada más exigentes y discriminadores para poder
sobrevivir y seguir en curso.
Implantación
del empowerment
El primer paso, es la creación de una cultura del empowerment al
interior de la organización, en la que se definan claramente los nuevos valores
que se va adoptar en el trabajo tales como por ejemplo: El compromiso, la
lealtad, la solidaridad, compañerismo, la calidad en el trabajo, la
responsabilidad.
El Segundo paso, es la capacitación de los gerentes como coach,
facilitadotes y entrenadores, enseñar nuestros colaboradores a que tengan
confianza en si mismo, en su equipo y en los nuevos enfoques que va tener el
trabajo a partir de hoy, lo que implicará asignar valores agregados al trabajo,
en el cuál puedan proponer mejoras significativas, estableciendo un sistema de
sugerencias escritas (Kaizen), con las mejores ideas que deben presentar
directamente a su jefe inmediato que permita fortalecer los sistemas, procesos,
métodos de trabajo, en donde el personal sienta que participan y que su opinión
es importante.
El tercer paso, los gerentes ya involucrados en la filosofía,
deberán constituirse en verdaderos coach o facilitadores del cambio de los
equipos de trabajo: para dirigir, guiar, apoyar y delegar la transformación y
metamorfosis de la organización, a través de actitudes positivas que permitan:
Motivar y entusiasmar a la gente, comunicar una visión clara del trabajo,
articular una dirección precisa, fomentar la comunicación, inspirar y animar los
logros, dar y recibir feedback, inspirar respeto y credibilidad, agradecer el
trabajo bien hecho, asegurar la unidad de los equipos, reconocer premiar la
eficacia y otorgando responsabilidades a la gente, entre otros aspectos.
El cuarto paso, tomar en cuenta que el empowerment, se basa en dos
pilares fundamentales: La capacitación y la confianza, evidentemente la
confianza no puede ser obtenida de inmediato, no aparece por arte de magia, sino
que debemos construirla, realizando en primer lugar reuniones periódicas con
aquellos trabajadores que parecen ser más flexibles y más involucrados, a
quienes debemos explicar la filosofía del empowerment y cuál es la
responsabilidad de unos y otros frente a la organización. Esto supone
indudablemente un cambio significativo tanto en las actitudes de los gerentes y
de la gente para comprender que somos un solo equipo, lo importante será
fidelizar a nuestros colaboradores tal igual como lo hacemos con nuestros
clientes.
El Quinto paso, es la formación de equipos de alto rendimiento,
quienes estarán a cargo de un coach que los guíe “invisiblemente”, pues ellos
deben iniciar a generar el cambio radical, deberán entonces monitorear a que la
gente vaya poco a poco internalizando los nuevos valores, que se vean reflejados
en sus relaciones interpersonales con sus colegas, colaboradores y superiores,
desarrollo de un trabajo sinergético, habiendo desterrado ya las “islas”,
obteniendo mayor compromiso e identificación con la organización, clientes y
proveedores.
Es indispensable establecer reuniones donde puedan hacer feedback de los
resultados que se vayan obteniendo, reconociendo públicamente a aquellos que
logren mejor performance, apoyando y orientando a otros al logro de objetivos
laborales y a su desarrollo personal.
El resultado que se obtiene es que la organización, vaya obteniendo un clima de
trabajo más abierto, cálido y humano, menos paternalista, permisible dentro de
los linderos de los valores asumidos. En este proceso se requerirá una
evaluación concurrente y posterior de los resultados.
El sexto paso, es establecer un sistema de apoyo y mantenimiento
sostenido del clima laboral obtenido, siendo imprescindible tener “Perseverancia
en el propósito” como diría Deming.
Tal vez en el camino al empowerment se encontrarán éxitos también fracasos, de
pronto la gente o los ejecutivos que hacen de coach, se desmotiven, caigan en la
desesperanza, se conviertan en escépticos, de repente hasta nihilistas, porque
lógicamente el ser humano es complejo y diferente unos de otros; frente a lo
cual debemos mantenernos firmes y estoicos, si es que queremos tener realmente
una organización para afrontar exitosamente los demás desafíos del entorno cada
vez cambiante y competitivo. “RENOVAR O MORIR”
.
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